31 Irisnorth
En estos textos doy testimonio de los principales amores de mi vida excepto de Irisnorth,
mi segundo gran amor.
En éstos sólo me refiero brevemente a esta mujer sobre quien he escrito dos libros: el de
poesías “La pareja, una multitud”, y otro en el que todavía trabajo para describir a este
maravilloso ser inenarrable.
Nunca vi mujer más bella, sexy, chispeante (witty), alegre, divertida, brillante, trabajadora,
estudiosa, excelente ejecutiva, lleva de humor y energía, elegante, limpia y maravillosa.
Jamás persona más llena de tantas y tan diversas virtudes.
Conocerla fue un enorme impacto.
Aunque yo era muy experimentado en asuntos de amor, al caer los primeros velos la
situación se hizo insostenible como sigue siendo hoy, mas de 30 años después.
Era tan bella que, según relato en el libro que escribo sobre ella, cunado tenia 19 años le
pedí que accediera a ser inmortalizada desnuda en tamaño natural en un óleo sobre tela a
ser realizado por José Mohamed, magnífico retratista de la sociedad caraqueña.
Cuando la vio, Mohamed exclamó “qué envidia que seas tan bella”.
Le tomé algunas fotos para las primeras etapas del retrato.
Después posó varias veces totalmente desnuda.
Pocos días después de terminado el oleo sobre tela de 200*120, el retrato fue expuesto
en una Galería de Arte, a dos cuadras de la universidad donde la belleza estudiaba
administración.
30 años después, el desnudo cuelga en la pared de nuestro dormitorio, a un costado de la
cama.
Ella sigue tan bella atractiva y maravillosa como cuando fue retratada.
Tras haber sido despedida de Mitsubishi Materials incansablemente intentó conseguir
trabajo.
Las ofertas de empleo que le hicieron fueron con una remuneración baja y, la mayor parte
de las veces, por trabajos lejos de casa lo que reducía aún más los ingresos efectivos
esperables, derivado de los costos de movilizarse.
Entonces ella fue abrigando la idea de irse a vivir a Puerto Rico lugar que por su clima, la
proximidad del mar, la música, y las relaciones sociales que había establecido le resultaba
especialmente seductor.
Durante la crisis que tuvimos el año 2022 derivado de nuestra situación financiera, ella me
dejó bien instalado en un departamento en la calle Lo Fontecilla, al lado de la Clinica Las
Condes y se fue a vivir a Puerto Rico donde aprobó cursos relacionados con enfermería y
cosmetología. Regresó seis meses después.
Durante el 2024, continuó buscando trabajo y ante los negativos resultados abrigaba cada
día más la idea de irse a vivir a Puerto Rico con el plan de trabajar en forma
independiente, y además conseguir la visa y después la nacionalidad americana para
ofrecerle a su hijo Ricardo la posibilidad de instalarse en el futuro a vivir en los Estados
Unidos
A principios del 2025 se operó de ambas caderas y sin hacer el reposo que le
recomendaron, el 20 de marzo se fue a Puerto Rico.
A medida que se acercaba su partida yo me decía que sería imposible prepararme para su
ausencia, no tanto por el hecho de volver a vivir en la soledad, sino muy especialmente
porque que la permanente interacción con su maravillosa y ejemplar persona me
producían efectos positivos incomparables difíciles de describir.
Su belleza, sentirme sexualmente conmovido por su hermoso y atractivo cuerpo, la
admiración que me producía verla cada día dedicada a tener nuestro hogar en condiciones
de perfecta limpieza y orden, observar su actitud en la preparación de las comidas a la que
consagraba dedicación que complementaba presentando los platos con cuidado y belleza,
su humor chispeante, su exquisito lenguaje me producían diaria y reiteradamente efectos
estimulantes que me hacían abrigar sentimientos de agrado, admiración, alegría y
felicidad.
Comprendía que con su ausencia lo difícil no sería acostumbrarme a la soledad, si no
verme despojado de los permanentes estímulos maravillosos que con su sola presencia
ella provocaba en mi organismo.
A medida que se acercaba el día de su partida, estaba más convencida de la conveniencia
y necesidad de irse.
Hasta el último día estuvo buscando trabajo en Chile lo que evidenciaba que siempre
abrigó la esperanza de no tener que irse.